Legionarios submarinistas

Legionario buceador por Zio Dillinger

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Buceo en la Roma republicana e Imperial

La primera imagen que nos viene a la mente cuando pensamos en romanos es la de un montón de tipos vestidos de rojo, con coraza, escudo y espada, desfilando muy serios y conquistando Europa.

Fuerzas de élite listas para avanzar no sólo por tierra, sino también por mar…¡y bajo el mar!

La Legión Romana fue el primer ejército que contó con un cuerpo anfibio de buceadores, una especie de SEALS mediterráneos, denominado cuerpo de “URINATORES”.

Reconozcamos que el término “urinatores” no suena demasiado… épico. Suena a meones, vaya. Los meones de la Legión Romana. La palabra “urinatores” proviene del latin urinor, que significa bucear. Lamentablemente urinor proviene de urina, que significa lo que estás pensando: orina.

¡Pero bueno, no nos pongamos dignos! Es verdad que cuando pasas mucho tiempo buceando, bajo los efectos del frío y la presión, te entran unas ganas de urinar muy fuertes.

Los romanos son así, le llaman a las cosas por su nombre.

¡Ave César! ¡Los que van a bucear te saludan!

El equipo de un submarinista romano era básico y muy parco en detalles.

– Máscara: la máscara consistía en una esponja llena de aceite de oliva, que se metía en la boca y que iban mordiendo para liberar el denso líquido. La pantalla de aceite frente a su rostro modificaba el índice de refracción del agua y facilitaba la visión. Los Cressi de la época, italianos también, posiblemente bautizaran este invento como la “Oil Vision Mask Pro” (Sponge Edition) o algún nombre así con gancho comercial.

Los griegos Cyana y Scyllis con tubo y cuchillo

Los griegos Cyana y Scyllis con tubo y cuchillo

– Tubo: como todavía no se habían inventado el anglicismo “snorkel”, Aristóteles los describió como “unos tubos para respirar en superficie como los elefantes”. Como veis, hay cosas tan brillantes en su simplicidad que no hay porqué cambiarlas. Cuando era necesario sumergirse, soltaban en tubo y bajaban a pulmón.

– Piedras: el lastre, otra buena idea que ha cambiado poco a lo largo de los siglos.

– Cuchillo: su única arma era un pequeño cuchillo, a lo Tarzán.

Misiones bajo el agua

Los urinatores estaban entrenados con el propósito de infligir daños al enemigo de manera sigilosa y submarina. Con su cuchillo, su esponjita y sus dos pares de narices, efectuaron misiones tan importantes como:

– Ataque y sabotaje de los barcos y las defensas portuarias del enemigo: durante la guerra civil entre César y Pompeyo, las naves de este ultimo flotaban en la bahía sitiando el puerto de Orique. Los urinatores, buceando desde la playa, llegaron a las naves de Pompeyo, cortaron los cabos de sus anclas, y las remolcaron (¡ojo!) hasta la orilla, donde fueron asaltadas y destruidas. Si, señores: buzos arrastrando barcos, así se las gastaban en Roma. Para que luego hagan chistes de vascos.

– Instalación de defensas subacuáticas: se trataba no sólo de instalar defensas en los propios puertos, sino de romper las que instalaban los enemigos. La única manera de impedir que los urinatores entrasen de incógnito en los puertos era montando redes con campanillas en las bocanas, que avisaban si algo sospechosamente grande (por ejemplo, un buceador o un atún despistado) intentaba acceder al interior. También se colocaban hombres armados con tridentes en los muelles y rejas en los aliviaderos o cualquier otro hueco por donde pudieran colarse estos belicosos pececitos.

– Recuperación de mercancías hundidas. Tito Livio escribió cómo el Rey Perseo arrojó su tesoro al mar para evitar que cayera en manos enemigas, recuperándolo después gracias a los servicios de los urinatores. También recogían las mercancías que caían al agua durante las operaciones de carga y descarga en los puertos comerciales. Renato Vegetius, en su obra “De re militares” escrita en el siglo IV de nuestra era describe buceadores de gran capacidad, capaces de recuperar objetos hasta 27 metros de profundidad. Dependiendo del peso y de la profundidad, les pagaban más o menos dinero. Son los precursores del actual buceo profesional.

Cuerpo de Urinatores de Ostia

Cuerpo de Urinatores de Ostia


4 buzos opinaron de “Legionarios submarinistas

  1. Enrique

    “Urinatores”, pues sí que suena a pipi, jajaja. Enhorabuena por este curiosisimo articulo.

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    1. Leyre Segura

      ¡Así que no es un anglicismo sino un germanismo! Facinante Ignacio, muchas gracias por el apunte. Quien nos iba a decir que el término “snorkel” provenía de los submarinos alemanes de la II Guerra Mundial…¡por eso es tan divertida la historia! Lo dicho, gracias por comentar y un cordial saludo!

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