Velella velella, a merced del viento.

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Si vas paseando por la playa un día que el viento venga del mar, puedes encontrar en la línea de la marea, en la playa, un montón de pequeños seres de un intenso color azul en la base con una membrana semitransparente transversal a esa base azul. Son las Velella velella, o medusa velero.

Han acabado varadas en la arena debido a que no tienen ningún medio de propulsión aparte de esa vela semitransparente, por lo que se encuentran completamente a merced de los designios del viento. Como cnidario que es, posee unos tentáculos o apéndices venenosos que utiliza para alimentarse de plancton.

Son totalmente inofensivas para los humanos ya que no tiene capacidad para atravesar nuestra piel. Solo podría afectarnos su veneno si alcanzara alguna zona desprotegida, como los ojos o alguna herida abierta.

La Velella en realidad no es un único ente, sino que cada individuo es en realidad una colonia de hidroides, o pequeños pólipos individuales, cada uno de ellos dedicado a una tarea especializada, como los gonozoos que se encargan de tareas como la alimentación o la reproducción, y otros, como los dactylozoos dedicados a tareas defensivas.

Ciclo Reproductivo

El ciclo reproductivo de la Velella velella se realiza en dos fases o etapas.

Cada ejemplar de Velella posee todos sus pólipos o bien masculinos o bien femeninos, y la reproducción en esta fase la realiza de forma asexual, en forma de miles de minúsculas medusas de menos de 1 mm. de tamaño que mantienen el sexo del progenitor.

Estas medusas poseen unos pequeños organismos llamados zooxantelas que son capaces de aprovechar la energía solar para proveer de energía a la medusa. Después de unas tres semanas de crecimiento, las medusas alcanzan la madurez sexual y sueltan tanto los huevos como el esperma en el plancton, realizando así en esta fase la reproducción sexual que dará lugar a larvas denominadas conaria. Con el tiempo estas larvas crecerán y cerrarán el ciclo convirtiéndose en una nueva colonia de hidroides.

Curiosidades

Dado que vive y se desplaza por la superficie, es capaz de respirar el aire atmosférico. Además, como buen marinero sabe como largar las velas, y siempre coloca sus velas en un angulo de 40 grados con el viento, recuperando esta posición en caso de perderla.

Como método de supervivencia, aproximadamente la mitad de los ejemplares tiene orientada su vela hacia un lado, y la otra mitad hacia otro.

Sin embargo, tenemos que tener presente que la Velella a veces forma parte del organismo denominado Carabela Portuguesa, entrando a formar parte de la simbiosis que es la Carabela.

Y también comentar que una vez varadas en la playa, por mucha lástima que nos dé, no podemos hacer nada por salvarlas, ya que aunque las echáramos de nuevo a la mar, el viento las volvería a varar en la arena. Solo podemos contemplarlas y hacer cosas como escribir este artículo para aprovechar esta situación.



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